El 93% de los europeos se muestra muy preocupado por el coste de la vida
Los beneficios de ser ciudadano de la Unión Europea son muchos. Uno de los principales es que los bienes, servicios, personas y capitales pueden circular libremente por toda la UE. Sin embargo, la preocupación por la crisis del coste de la vida ha ido en aumento: el 93% de los europeos afirma que está muy preocupado por cómo se las arreglará. A la luz de la situación actual, echemos un vistazo a lo que realmente significa vivir en la UE en términos de costes.
Para empezar, los costes de vida pueden variar mucho en los distintos países de la UE. Los países de Europa occidental (por ejemplo, Francia y Noruega) suelen ser más caros porque sus economías son más fuertes. Por otro lado, países como Hungría y Bulgaria pueden ser más asequibles en general. Comparemos, por ejemplo, los costes de vida mensuales de una persona en Noruega (1.125,2 euros) con los de una persona que vive en Bulgaria (606,5 euros).
Los principales factores en los cálculos del coste de la vida, que muestran algunas de las variaciones entre los países de la UE, son la vivienda, el coste de la energía, el transporte, el ocio y los precios de los alimentos.
Entre 2015 y 2023, los precios de la vivienda en la UE casi se duplicaron. El mayor aumento se registró en Hungría (173%) y el más bajo en Finlandia (5%). Más de dos tercios de los europeos son propietarios de sus viviendas, pero entre los que alquilan, Bulgaria ofrece las opciones más asequibles (550 euros), con Suiza en el otro extremo del espectro (2.543 euros por un apartamento de una habitación).
Otra preocupación para los ciudadanos de la UE es la crisis energética, iniciada por la pandemia de COVID-19 y exacerbada por la invasión rusa de Ucrania en 2022. Los precios de la energía aumentaron a niveles récord, llevando a muchas personas al borde de la pobreza. Aunque el mercado de la energía se ha estabilizado en gran medida desde entonces, los precios están lejos de los niveles previos a la pandemia. A principios de 2024, los precios de la electricidad para hogares más altos se observaron en Alemania (0,3951 euros/KWh) y los más bajos en Hungría (0,1094 euros/KWh).
El transporte público siempre es la opción más inteligente, tanto para el medio ambiente como para el bolsillo. Sin embargo, también en este caso las diferencias pueden ser considerables. Por ejemplo, un abono de un mes en Irlanda cuesta 115 euros, mientras que en Rumanía cuesta solo 13,06 euros.
Una comida para dos en un restaurante de gama media cuesta 65 euros en Berlín y 50 euros en Bucarest. Una entrada de cine cuesta unos 21 euros en Suiza y 7,50 euros en Portugal. En Portugal, una taza de café cuesta tan solo 1,50 euros, pero en Dinamarca, para obtener la dosis de cafeína necesaria, se gastan unos 4 euros.
Los precios de los alimentos también varían según los países de la UE: un kilo de manzanas cuesta 1,90 euros en Atenas, mientras que en Estocolmo cuesta 2,88 euros. Suiza encabeza la lista de precios de pan, cereales, carne y pescado, mientras que estos productos son los más baratos en Rumanía (pan, cereales, pescado) y Eslovaquia (carne).
Hay un producto que no tiene precio, pero que puede ser el más valioso. Según el Informe Mundial sobre la Felicidad 2024, Finlandia sigue siendo el primero, seguido muy de cerca por Dinamarca. Los cinco países nórdicos se encuentran entre los 10 primeros.