José Martín
Están más gordos y van peor en la escuela
Los niños de los países ricos están cada vez menos contentos con sus vidas, tienen más probabilidades de tener sobrepeso y obesidad, y no les va bien en la escuela, según un estudio de UNICEF. El informe ‘Report Card 19: El bienestar de la infancia en un mundo impredecible’ compara datos de 2018 y 2022, y refleja la repercusión que ha tenido la pandemia de COVID-19 y la interrupción de la actividad en todo el mundo sobre los niños y niñas de 43 países de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) y la Unión Europea.
Los Países Bajos, Dinamarca y Francia se mantienen en los primeros puestos de la lista de los mejores países para la infancia en términos de bienestar mental, salud física y competencias, seguidos de Portugal e Irlanda. España se sitúa en el séptimo puesto. En América Latina, Costa Rica ocupa el puesto 31, Colombia el 33, México el 34 y Chile el 36. Estados Unidos no está en la lista por la falta de algunas estadísticas, aunque en las que aparece, como la de la salud infantil, se encuentra en el puesto 38 de la tabla.
Según UNICEF “es tentador proponer soluciones sencillas” y centrarse en debates de actualidad como el uso de la tecnología digital por parte de los niños. El análisis de este informe muestra que la situación es mucho más compleja. No hay una causa única para estas tendencias, ya sea individualmente o en combinación.
En numerosos países se ha producido una acusada pérdida de habilidades académicas tras la pandemia, especialmente de competencias básicas como la lectura y las matemáticas. Según el informe, se calcula que el retraso de algunos de estos niños con respecto al nivel académico que deberían tener es, de media, de siete meses a un año. El retroceso fue más pronunciado en el caso de los niños de familias desfavorecidas.
En los 43 países que aparecen en el informe, ocho millones de jóvenes de 15 años –en torno a la mitad de los que conforman ese grupo de edad– carecen de conocimientos funcionales de lectura, escritura y aritmética, lo que significa que no son capaces de comprender un texto básico. Colombia (19%), Costa Rica (20%) y México 20%) presentan los porcentajes más bajos de jóvenes con conocimientos suficientes.
El informe también presenta datos preocupantes en relación con la salud mental y señala que el nivel de satisfacción vital de los niños y las niñas se ha resentido en este periodo, especialmente en 14 de los 32 países que disponen de datos. La magnitud de esta disminución fue, en casi todos los países, mayor entre las niñas.
Las tasas de suicidio entre adolescentes cayeron en 18 países; se mantuvieron más o menos estables en 7 países y aumentaron en 17 países. Los mayores aumentos se registraron en Japón, la República de Corea y Turquía. Si bien se registraron descensos sustanciales en Chipre, Chequia, Islandia, Lituania y Malta, desde una perspectiva a más largo plazo, ha habido progresos notables en la reducción de las tasas de suicidio de adolescentes en este grupo de países, desde un máximo de alrededor de 9,3 muertes por cada 100.000 adolescentes en 1996 a alrededor de 6,5 muertes por cada 100.000 adolescentes en 2007. Desde ese año, el progreso se ha estancado.
El estudio también analiza datos sobre la salud física de la infancia, e indica que los niveles de sobrepeso han aumentado considerablemente en 14 de los 43 países con datos disponibles, siguiendo con una tendencia que viene de tiempo atrás. Las tasas solo han disminuido sustancialmente en dos: Italia y Portugal, y son más del doble del promedio mundial en Chile y los Estados Unidos.
Además, el aumento de las temperaturas y las olas de calor afectan a muchos niños. Se estima que casi la mitad de las escuelas de las ciudades de la Unión Europea se encuentran en “islas de calor”, que presentan temperaturas elevadas que ponen en peligro el bienestar de los niños, mientras que alrededor de una de cada diez escuelas está situada en zonas propensas a inundaciones.