450 millones de personas viven en los 29 países que lo integran
El espacio Schengen conecta a personas, países, culturas y empresas. 450 millones de personas que viven en los 29 países del espacio Schengen pueden viajar, estudiar y trabajar libremente en toda Europa.
Este año se cumple el 40 aniversario de la firma del Acuerdo de Schengen. Durante las últimas cuatro décadas, Schengen ha dado forma a la forma en que viven, trabajan, hacen negocios y viajan los europeos todos los días.
Schengen es más que una zona geográfica: es una piedra angular de la identidad europea y un activo estratégico para Europa.
Schengen significa libertad: 450 millones de personas viajan sin control de pasaportes por trabajo, estudio y turismo; seguridad: los países colaboran para proteger las fronteras exteriores, luchar contra la delincuencia y gestionar la migración; y prosperidad económica: la ausencia de controles fronterizos significa un comercio más fácil, menores costes y más puestos de trabajo.
El proyecto Schengen comenzó hace 40 años, en 1985, a bordo de un buque en el río Mosselle, un territorio compartido por Luxemburgo, Alemania y Francia, y altamente simbólico para la cooperación europea. En la base de este audaz proyecto se encuentra el Acuerdo de Schengen, que fue firmado por cinco países europeos: Alemania, Bélgica, Francia, Luxemburgo y los Países Bajos.
Este acuerdo marcó un momento decisivo en la historia europea: sentar las bases para una mayor confianza mutua, sentando las bases para la supresión de los controles en las fronteras interiores entre las naciones participantes y reforzando al mismo tiempo la protección de las fronteras exteriores comunes. La decisión de abolir los controles en las fronteras interiores reflejó un deseo colectivo de superar las divisiones de la Guerra Fría y fomentar la unidad y la paz tras los devastadores efectos de la Segunda Guerra Mundial.
Con el tiempo, Schengen se expandió para incluir a más países, convirtiéndose en un componente esencial de la unidad europea. El Convenio de Schengen de 1990 proporcionó los mecanismos jurídicos y operativos necesarios para su aplicación efectiva. El marco jurídico incluía disposiciones para la cooperación policial y judicial, el intercambio de información entre países y políticas de visados normalizadas.
En 1997, el Tratado de Amsterdam incorporó aún más las normas de Schengen al Derecho de la UE, convirtiéndolo en una parte central de las políticas de la Unión Europea en materia de control y circulación de fronteras.
El espacio Schengen sin fronteras interiores incluye ahora 29 países: 25 Estados miembros de la UE y 4 países no pertenecientes a la UE (Islandia, Noruega, Suiza y Liechtenstein). Chipre también participa en Schengen, aunque todavía no se han levantado los controles en las fronteras interiores. Dados los beneficios de la cooperación Schengen, Irlanda ha solicitado participar en algunas zonas Schengen, incluido el Sistema de Información de Schengen, así como en la cooperación judicial y policial.