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Apagón Masivo en la Península Ibérica: Un Desastre Inédito que Desata El Debate Político y Energético


Las investigaciones en curso han suscitado teorías sobre las causas del incidente, que incluyen el impacto de la transición hacia las energías renovables y la capacidad de la infraestructura eléctrica.

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Un apagón histórico, que afectó a España, Portugal, Andorra y parte de Francia, interrumpió la electricidad de forma generalizada el 28 de abril de 2025, causando estragos que tardaron hasta 24 horas en restablecerse en algunas localidades. 

A las 12:33 del mediodía, el suministro eléctrico se cortó abruptamente. Pronto se sabría que 15 gigavatios de potencia habían desaparecido en cinco segundos, equivalente al 60% del consumo energético a esa hora.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, junto con sus ministros, estableció un gabinete de crisis en las instalaciones de Red Eléctrica, la empresa encargada de gestionar la red de alta tensión eléctrica en España, activando a las 18:00, por primera vez, el Nivel 3 de Emergencia Nacional en varias comunidades, incluidas Madrid, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

Dentro de los principales afectados se encuentra el servicio de transporte, especialmente el ferroviario y el metropolitano, que quedó completamente paralizado, dejando a millones de personas sin comunicación y colapsando carreteras. Las asistencias de Renfe, Adif y la Unidad Militar de Emergencias rescataron entre 30,000 y 35,000 personas atrapadas en trenes. Además, los bomberos de toda España atendieron múltiples llamados de rescate, con 370 intervenciones en la Comunidad de Madrid y 465 en Castilla-La Mancha.

El Ministerio de Defensa informó que el Ejército asistió a más de 7,000 personas durante el apagón y 30,000 agentes de la Policía Nacional y Guardia Civil fueron desplegados para reforzar la seguridad.

Mientras tanto, comenzaba a surgir una ola de teorías sobre la causa del apagón. Inicialmente, se barajó la posibilidad de un ciberataque, pero el Centro Criptológico Nacional y el Mando de Ciberdefensa descartaron esta idea al no hallar pruebas de intervención externa. 

Otra teoría sugería que el apagón había sido causado por «vibraciones atmosféricas inducidas». Sin embargo, esta hipótesis también fue descartada por expertos y por la Agencia Estatal de Meteorología, que informó que no se habían registrado fenómenos meteorológicos raros relacionados con el evento. 

Un día después, y ya con el 99% de la demanda eléctrica restablecida, comenzaron a conocerse más detalles del suceso. Red Eléctrica explicó que una oscilación extrema del flujo de potencia fue el desencadenante del apagón, un fenómeno que ocurre cuando hay un desbalance significativo entre la generación y el consumo de energía. Entonces, al no poder equilibrar la brusca caída de la demanda, el sistema se desconectó automáticamente, resultando en un corte total.

Sin embargo, aún persiste la pregunta sobre qué habría provocado tal oscilación. Entre las teorías más comentadas, se apunta a la transición hacia una mayor dependencia de las energías renovables. Esto porque se informó que, en el momento del apagón, las energías limpias representaban el 71% del mix energético.

Es así como varios expertos sugieren que la estructura de generación de energía no está adaptada para gestionar de manera segura una alta proporción de energías renovables, un problema que podría ser considerado estructural y no un fallo aislado. De hecho, en sus informes, Red Eléctrica había advertido sobre los riesgos asociados con el cierre de plantas nucleares y la creciente dependencia de fuentes renovables, señalando que “el cierre de centrales de generación convencional limita la capacidad del sistema eléctrico para mantener su estabilidad”.

Con todo, el Gobierno no descarta ninguna hipótesis y se ha comprometido a investigar para llegar al fondo del asunto. Aunque fue enfático en defender a las renovables, señalando que acusar a la falta de centrales nucleares como causa del apagón es erróneo y “demuestra ignorancia”. 

Y es que técnicamente, la culpa no puede recaer en las renovables en sí mismas, como han explicado los expertos, sino en la falta de infraestructura adecuada para gestionar un alto nivel de producción de este tipo de energías. Lo que, a su vez, ha relevado la necesidad urgente de fortalecer la infraestructura eléctrica de España para hacer frente a los desafíos que surgen de la política de transición energética.

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