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Los derechos laborales de los periodistas en Europa, bajo presión por la precariedad y las amenazas

La profesión periodística afronta en Europa un deterioro sostenido de sus condiciones laborales en un entorno cada vez más hostil, como documenta el Comité Económico y Social Europeo (CESE) en un dictamen aprobado en diciembre de 2025 en el que alerta de que la precariedad, la inseguridad jurídica, las presiones externas y el impacto de la digitalización comprometen la capacidad del sector para garantizar una información independiente en los Estados miembros.

El órgano consultivo reclama medidas urgentes para frenar el deterioro y proteger el derecho ciudadano a recibir información veraz, plural y libre de interferencias políticas o comerciales.

El CESE acoge con satisfacción la entrada en vigor del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios de Comunicación, pero insta a la Comisión Europea a garantizar su aplicación estricta. El dictamen señala que la creciente concentración empresarial y el dominio de las grandes plataformas digitales, que acumulan más del 80 % de los ingresos publicitarios en línea, generan nuevos riesgos para la sostenibilidad de los medios europeos y dificultan la preservación del pluralismo informativo.

El documento advierte de que solo siete de los treinta y cuatro países analizados en el Media Pluralism Monitor de 2025 ofrecen buenas condiciones de trabajo a los periodistas, mientras que en la mayoría de los Estados miembros se registran salarios bajos, regímenes de seguridad social insuficientes y un aumento de la precariedad, especialmente entre los profesionales autónomos. El Comité pide a los gobiernos promover el diálogo social y la negociación colectiva, y reclama que se actúe contra el fenómeno del falso autónomo en el sector.

La presión laboral y emocional en las redacciones se refleja en un incremento del estrés, el síndrome de desgaste profesional y los problemas de salud mental, según diversos estudios citados por el CESE. La intensificación del trabajo, los plazos ajustados y la asunción de tareas adicionales sin compensación salarial han llevado a muchos profesionales a plantearse abandonar la profesión. Entre los grupos más vulnerables se encuentran las mujeres jóvenes con pocos años de experiencia y quienes trabajan en medios locales o de escasa tirada.

El dictamen también subraya el aumento de la violencia contra periodistas en Europa. El último informe de Media Freedom Rapid Response registró más de 1.500 violaciones de la libertad de prensa en 2024, con especial incidencia de amenazas y acoso en línea. Las agresiones digitales afectan particularmente a mujeres y minorías, y han incorporado nuevas formas de ataque, como las ultrafalsificaciones.

La expansión de la inteligencia artificial añade un factor adicional de presión. El CESE señala casos recientes en los que medios sustituyeron a periodistas por presentadores generados por IA o publicaron contenidos atribuidos a autores inexistentes. El Comité pide vigilar la aplicación del marco legislativo europeo sobre IA para evitar impactos negativos en los derechos de autor y en la calidad del empleo periodístico, y propone impulsar la alfabetización en IA mediante proyectos financiados por la Unión Europea.

El dictamen dedica un apartado a los medios públicos, donde pese a disfrutar de condiciones más estables, persisten riesgos derivados de la falta de garantías sobre independencia editorial y financiera en cerca de la mitad de los Estados miembros. El CESE solicita que la Comisión Europea supervise el cumplimiento del Reglamento Europeo sobre la Libertad de los Medios para asegurar la autonomía de estos servicios esenciales.

La autocensura emerge como uno de los efectos más preocupantes del clima de presiones. Un estudio citado por el CESE señala que más de un tercio de los profesionales encuestados afirma que las injerencias injustificadas condicionan su trabajo y que el 69 % ha sufrido violencia psicológica, incluidos actos de intimidación, campañas de descrédito o amenazas.

El Comité concluye que resulta imprescindible reforzar la protección de los periodistas mediante un paquete ambicioso de medidas que incluya inversiones, mejoras en los sistemas de financiación de los medios, respaldo a las “academias europeas de periodismo” y mecanismos específicos para garantizar la seguridad, la salud laboral y la independencia editorial en toda la Unión Europea.

FUENTE: laboratoriodeperiodismo.org

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