Facebook
Twitter
LinkedIn

EUROPA Y ESTADOS UNIDOS, CADA VEZ MÁS DISTANTES

Las últimas decisiones del presidente Trump perjudican las relaciones bilaterales

Si por algo pasará a la Historia el actual presidente de Estados Unidos, Donald Trump, será por haber roto los puentes que unían a su país con Europa. Y lo ha hecho en las primeras semanas de su mandato, al amparo de un dudoso y enfermizo deseo de proteger, por encima de todo, los intereses de Estados Unidos. La imposición de aranceles, las sanciones a países aliados, las amenazas de abandonar la OTAN y la soberbia con que trata a su pueblo y al resto del mundo, más propias de un dictador latinoamericano que de un empresario metido a político en el antaño todopoderoso Estados Unidos, son armas de doble filo que ya se están empezando a volver contra la Casa Blanca.

El presidente de Francia, Emmanuel Macron, convocó ayer una reunión urgente de los líderes europeos para tratar del alejamiento entre Europa y Estados Unidos. Dicho alejamiento se notó ya en la Cumbre de Munich que finalizó el domingo. Allí, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, pronunció un discurso en el que describió un mundo con visiones enfrentadas y un enfoque más transaccional de los asuntos globales. Subrayó que Europa debe cambiar para prosperar en esta nueva realidad.

Como han demostrado las acciones de la Comisión en las primeras semanas de su nuevo mandato, la UE está comprometida a hacerse más fuerte, más competitiva y más preparada para defenderse: “Sabemos que una Europa más fuerte es mejor para todos nosotros. Una Europa más fuerte trabaja con los Estados Unidos para disuadir las amenazas que tenemos en común como socios”, dijo la presidenta. En este sentido, hizo un llamamiento a evitar guerras comerciales que solo afectarían a los ciudadanos de ambos lados del Atlántico, diciendo que “los aranceles actúan como un impuesto. Impulsan la inflación. Los más afectados son inevitablemente los trabajadores, las empresas y las clases medias. En ambos lados del Atlántico. Y sabemos con qué rapidez los aranceles pueden afectar a las cadenas de suministro transatlánticas esenciales. No creemos que esto sea un buen negocio. Y queremos evitar una carrera global hacia el abismo”.

Sin embargo, la presidenta Von der Leyen dejó claro que la UE, como uno de los mayores mercados del mundo, responderá a los aranceles injustificados y se centrará en proteger sus intereses económicos, así como a sus trabajadores, empresas y consumidores.

En su discurso, Von der Leyen habló de la guerra en Ucrania. Recordó que nadie quiere más paz que los ucranianos y elogió el enfoque del presidente Volodymyr Zelenskyy de trabajar constantemente por la paz. Lo contrastó con el enfoque de Vladimir Putin: «El presidente Putin dice que está dispuesto a reunirse, pero ¿en qué términos? Depende de él demostrar que su interés no es prolongar esta guerra. Depende de él demostrar que ha renunciado a su ambición de destruir Ucrania», dijo.

Advirtió de que una Ucrania fallida debilitaría a Europa y también debilitaría a los Estados Unidos, al tiempo que envalentonaría a los líderes autoritarios de todo el mundo que están observando de cerca si las invasiones y violaciones de las fronteras nacionales pueden pasar sin consecuencias. Precisamente por eso, Europa se ha comprometido a apoyar a Ucrania. Ha aportado más de 134.000 millones de euros, más que nadie, y eso incluye 52.000 millones de dólares en ayuda militar, al mismo nivel que Estados Unidos. La UE ha impuesto sanciones sin precedentes a Rusia, se ha librado de su dependencia energética y trabajará para acelerar el proceso de adhesión de Ucrania.

La Presidenta de la Comisión destacó que, a pesar de un cierto grado de confusión y preocupación, muchos de los comentarios de los funcionarios estadounidenses en los últimos días coinciden con lo que desea la UE: «Tanto la UE como los Estados Unidos queremos que se ponga fin al derramamiento de sangre. Queremos una paz justa y duradera, que conduzca a una Ucrania soberana y próspera. Y Ucrania debe tener garantías de seguridad sólidas. Pero quizás lo que más me resuena es la necesidad de que Europa no sólo hable con franqueza, sino que también actúe en consecuencia”.

Colabora:

Grupo de Medios:

ENCUÉNTRANOS EN:

Todos Los Derechos Reservados © 2025 – Transición Europa

Scroll al inicio