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El mapa de las regiones ultraperiféricas de la UE

Francia, Portugal y España cuentan en total con nueve enclaves ubicados fuera de Europa que forman parte de la Unión

La Unión Europea no se limita a Europa. Tres de sus miembros —Francia, Portugal y España— cuentan con territorios ultraperiféricos, es decir, enclaves ubicados fuera del continente europeo que, sin embargo, forman parte de la Unión. Son nueve en total: Martinica,  Guadalupe, Mayotte, San Martín, Guayana Francesa y Reunión por parte de Francia; Madeira y Azores por parte de Portugal; y Canarias por parte de España. Se trata en todos los casos de islas o archipiélagos, a excepción de la Guayana Francesa.

Las regiones ultraperiféricas son parte integral de la Unión Europea y, como tal, forman parte de la zona Schengen y están sujetas a las leyes europeas. Además, se benefician de un régimen específico que les fue reconocido en el Tratado de Ámsterdam de 1999, el cual contempla la creación de un estatus singular para compensar las desventajas de estos territorios.

Esas limitaciones comunes consisten principalmente en una alta dependencia económica de la metrópolis, una elevada tasa de desempleo y un déficit educativo. Estos hándicaps se ven agravados por la ultraperifericidad, esto es, la distancia de miles de kilómetros que separa a estos enclaves del centro de la Unión y que dificulta el proceso comunitario de cohesión social y económica.

A pesar de sus limitaciones, la integración de las regiones ultraperiféricas en la Unión Europea es esencial, ya que también cuentan con una serie de ventajas únicas. En muchas ocasiones, estas regiones permiten a Bruselas y las capitales europeas estrechar lazos con países muy alejados geográficamente en América Latina, Oceanía o África. Además, dada su singularidad geográfica y geológica, son un destino clave para el desarrollo de actividades de investigación y alta tecnología. Ejemplos de ello son la base de la Agencia Espacial Europea en la Guayana Francesa, el Instituto de Astrofísica de Canarias o el Departamento de Oceanografía y Pesca de la Universidad de las Azores.

Más allá de los territorios ultraperiféricos, tres países miembros de la UE cuentan también con territorios de ultramar: Francia, Países Bajos y Dinamarca. Todos los territorios de ultramar son islas o archipiélagos y la diferencia principal con las regiones ultraperiféricas es que no forman parte del bloque comunitario, de forma que, aunque pertenecen a un país miembro, no están sujetos a la legislación europea.

Lo que sí comparten con la ultraperiferia europea es su pasado: tanto las regiones de ultramar como las ultraperiféricas son consecuencia directa de los procesos de colonización llevados a cabo por las potencias europeas entre los siglos XV y XX. En la actualidad, aunque la colonización formal ha terminado y muchos de estos territorios forman parte de un Estado de forma voluntaria, persisten debates sobre el grado de autonomía real y la continuidad de dinámicas coloniales. De hecho, la Polinesia Francesa o Nueva Caledonia aún figuran en la lista de territorios no autónomos de la ONU pendientes de descolonización.

En este sentido, la clasificación de territorio no autónomo puede cambiar en el próximo año para Nueva Caledonia. Este mes de julio, el Gobierno francés y los representantes de este departamento de ultramar llegaron a un acuerdo para inscribir el Estado de Nueva Caledonia en la Constitución de la República Francesa. El pacto daría lugar a un Estado dentro de otro Estado, lo que implicaría que los ciudadanos de Nueva Caledonia accedieran a una doble nacionalidad regida por un estatuto especial. Aun así, el texto aún tiene que ser debatido en el Parlamento francés y aprobado por referéndum en Nueva Caledonia.

Francia es el país europeo con más territorios de ultramar, con seis de un total de once. Entre ellos se encuentran las Tierras Australes y Antárticas Francesas, situadas en el océano Índico y divididas en cinco distritos que, en su conjunto, no superan los 200 habitantes. A pesar de su nombre y de la inclusión de Tierra Adelia, un territorio que Francia reivindica en la Antártida, el estatus de las Tierras Australes y Antárticas Francesas como territorio antártico no es reconocido a nivel internacional, ya que el Tratado Antártico de 1959 suspendió las reclamaciones territoriales sobre esta zona.

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