Facebook
Twitter
LinkedIn

El mapa de la integración europea

Además de la Unión Europea, el continente cuenta con otros organismos de cooperación como el Consejo de Europa o la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA)

Cuando pensamos en la integración de los países europeos, solemos centrarnos en los 27 países que conforman la Unión Europea. Sin embargo, la UE representa solo una fracción de los complejos acuerdos de asociación existentes en el continente. Estos acuerdos no solo abarcan cuestiones económicas, sino también políticas, sociales y culturales, y se extienden a casi toda Europa. De hecho, reflejan las distintas formas y niveles de cooperación que han permitido construir, a lo largo de décadas, una integración progresiva en múltiples ámbitos, desde la libre circulación de personas hasta la coordinación en política exterior y monetaria.

Un ejemplo clave es el Consejo de Europa, la organización intergubernamental más antigua del continente, fundada en 1949 y con 46 miembros, que promueve los derechos humanos, la democracia y el Estado de derecho a lo largo de Europa. El Consejo de Europa está formado por casi todos los países del Viejo Continente, desde Islandia hasta los Balcanes y el Cáucaso, Turquía o Ucrania. La gran ausente es Rusia, que fue expulsada tras invadir Ucrania en 2022. Bielorrusia —también sancionada—, El Vaticano y Kosovo tampoco están incluidos en el organismo, por tener regímenes políticos incompatibles con los principios base del Consejo.

La Unión Europea tal y como la conocemos hoy se conformó con el Tratado de Maastricht de 1992, firmado por los 12 países miembros en aquel momento. Sin embargo, las bases de la UE se encuentran en la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), fundada tras el fin de la II Guerra Mundial para asegurar la paz y la cooperación en el continente integrando sectores estratégicos de seis países —Francia, Alemania Occidental, Italia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo—. La CECA evolucionaría en 1957 a la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (EURATOM), un paso más en la integración de sus miembros que sentaría las bases para el mercado común.

La Unión Europea que sustituyó a la CEE en Maastricht sería una unión más profunda, introduciendo ya pilares fundamentales como la política exterior común y la cooperación en justicia e interior. Además, prepararía el terreno para la adopción del euro, moneda que comenzó a circular en el continente en 2002 en 12 países, y que hoy emplean hasta 20 Estados de manera oficial. https://elordenmundial.com/mapas-y-graficos/la-cronologia-de-la-integracion-europea/embed/#?secret=Vsn21tD6CV#?secret=IbyHjgK5ZM

Pese a esto, no hay que confundir la eurozona con Unión Europea, pues si bien la segunda es la impulsora de la primera, no todos los estados miembros emplean la divisa común. Algunos, como el Reino Unido hasta su salida en 2020, mantenían su moneda por decisión propia, mientras que otros aún no cumplen los requisitos del Banco Central Europeo para adoptar la moneda comunitaria. Así mismo, hay ciertos países o territorios externos a la UE que emplean el euro, como Andorra, El Vaticano o Kosovo, ya sea a través de acuerdos o de forma unilateral.

Además de la moneda, otro de los símbolos más representativos de la UE es la libre circulación y la eliminación de las fronteras internas. Este principio se fundamenta en el Acuerdo de Schengen, que establece el espacio del mismo nombre. Sin embargo, al igual que ocurre con el euro, las fronteras de Schengen no coinciden exactamente con las de la Unión Europea.

Aunque la aspiración final es que todos los Estados miembros se integren progresivamente en este espacio, actualmente algunos países de la UE aún no forman parte de él, mientras que otros Estados no pertenecientes a la UE, como Suiza, Noruega o Islandia, sí lo han adoptado. Rumanía y Bulgaria han sido los últimos en entrar en Schengen, en enero de 2025, cuando se han levantado los últimos controles terrestres. De los 27 que conforman la UE, sólo Chipre e Irlanda están fuera del espacio de libre circulación.

En paralelo a estas integraciones, existen otras estructuras que refuerzan la cohesión económica y política en Europa. Un ejemplo es la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA), un bloque comercial creado en 1960 como alternativa a la CEE. Aunque muchos de sus miembros originales, como Dinamarca, Finlandia y Austria, se unieron a la UE y abandonaron la EFTA, aún Noruega, Islandia, Liechtenstein y Suiza son parte de esta asociación.

Además, tres de estos países (Noruega, Islandia y Liechtenstein) han optado por integrarse en el Espacio Económico Europeo (EEE), un acuerdo firmado en 1994 que les permite acceder al mercado único de la UE sin ser miembros plenos. A través del EEE, estos países pueden comerciar libremente con la UE y participar en diversas políticas económicas, aunque deben adoptar gran parte de la legislación europea para participar de esta integración pero sin tener derecho a voto en las decisiones comunitarias. Por último, existe la Unión Aduanera de la UE, un sistema que eliminó las aduanas internas entre estados miembros de la UE cuando se estableció en 1968, pero que incluye a Andorra, Mónaco, San Marino y a Turquía. Fomenta el comercio interno, al tiempo que establece un arancel aduanero común para las importaciones provenientes de fuera del pacto.

FUENTE: elordenmundial.com/

Colabora:

Grupo de Medios:

ENCUÉNTRANOS EN:

Todos Los Derechos Reservados © 2025 – Transición Europa

Scroll al inicio