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BRICS: ¿El futuro de Europa o una trampa de Putin?

Por Carlos Gulberti

El bloque BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) ha ganado relevancia en los últimos años como un contrapeso al dominio económico y político de Occidente.

El bloque BRICS ha ganado relevancia con la reciente expansión del grupo, que incluye ahora a potencias emergentes como Arabia Saudí, Irán, Egipto, Etiopía y los Emiratos Árabes Unidos. Muchos se preguntan si este bloque podría convertirse en una alternativa real a la Unión Europea (UE) y al G7 o si, por el contrario, es una estrategia más de Vladimir Putin para debilitar a Occidente.

No olvidemos que Rusia sigue siendo un agresor en Europa, lo que hace impensable un acercamiento mientras continúe la guerra en Ucrania.

¿El futuro económico de Europa?

Los BRICS representan alrededor del 30% del PIB mundial y agrupan a más del 40% de la población global. Con economías en rápido crecimiento, como las de India y China, el bloque busca crear un nuevo orden financiero, reduciendo su dependencia del dólar y promoviendo el uso de monedas locales en el comercio internacional.

Para Europa, esto podría significar una oportunidad de diversificar sus alianzas económicas en un momento en que su relación con EE.UU. atraviesa tensiones importantes y la guerra en Ucrania ha generado incertidumbre. Algunos países europeos, como Hungría, ya han mostrado interés en acercarse a los BRICS, viendo en el bloque una vía para reducir su dependencia de Washington y Bruselas. Pero el personaje Viktor Orbán, autodefinido como ultraconservador, muy cercano a Putin, nos hace dudar de las verdaderas intenciones del bloque.

En los últimos años, España ha intensificado sus relaciones comerciales con países como Arabia Saudí y Qatar, naciones con enormes recursos económicos pero también con graves denuncias por vulneraciones de derechos humanos. Mientras el gobierno y las empresas defienden estos acuerdos como oportunidades para la economía española, surgen preguntas incómodas: ¿Dónde está el límite entre el interés económico y la ética?

¿Una trampa de Putin?

El creciente peso de Rusia y China dentro del grupo genera sospechas. Vladimir Putin ha utilizado los BRICS como plataforma para legitimar su régimen aislado por las sanciones occidentales. La inclusión de países aliados como Irán y Etiopía refuerza la narrativa de que el bloque podría convertirse en un club de autocracias dispuestas a desafiar el orden liberal liderado por EE.UU. y la UE.

Además, China, el mayor socio económico de la UE, ha aprovechado los BRICS para expandir su influencia en África y América Latina, lo que podría socavar los intereses europeos en esas regiones. Si Europa se acerca demasiado al bloque sin garantías de reciprocidad, podría terminar fortaleciendo a regímenes que no comparten sus valores democráticos.

No hay mucho que pensar

Los BRICS representan tanto una oportunidad como un riesgo para Europa. Si el bloque logra equilibrar su gobernanza y evitar convertirse en un instrumento de Moscú y Pekín, podría ofrecer una alternativa  multipolar beneficiosa. Pero si se consolida como un frente antioccidental, Europa podría verse obligada a elegir entre su alianza tradicional con EE.UU. y un nuevo orden liderado por potencias autoritarias.

Por ahora, la Unión Europea debería mantener una posición cautelosa: explorar oportunidades comerciales con los BRICS, pero sin caer en la trampa de legitimar un sistema que podría terminar perjudicando sus intereses estratégicos y valores fundamentales, aunque esto último resultará difícil.

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